Quien tuviera la suerte
que tienes la luz,
que se apaga y se queda
donde duermes tú.
Anda poquito a poco,
no te apresures,
que lo que a mí me gusta
quiero que dure.
A la escuela del amor
de tu mano me llevaste,
y a la primera lección
el corazón me robaste.
La mujer que es chiquitita
y se pone buena ropa,
es como una canastita
cuando la llenan de rosas.