En un juicio por homicidio había una fuerte evidencia en contra del acusado, pero el problema del fiscal era que no se había encontrado el cuerpo de la víctima. La defensa decidió entonces usar un truco. Ante el jurado dijo:
-Señoras y señores del jurado, tengo una sorpresa para ustedes: En un minuto la presunta víctima entrará por esta puerta y se presentará en la corte.
Dicho esto, se volvió hacia la puerta. El jurado, un poco confuso, miró la puerta con espectación. Pasado el minuto la defensa dijo:
-Reconozco que he inventado lo de la presentación de la presunta víctima. Pero ustedes miraron también, lo que significa que existen dudas razonables sobre este caso.
Poco antes de terminar el juicio el jurado se retiró para deliberar. Al regresar dieron su veredicto:
-Encontramos al acusado culpable.
El defensor, confuso, protestó:
-¿Por qué? Ustedes deben tomar en cuenta la duda, también giraron hacia la puerta.
El presidente del jurado respondió:
-Es cierto, todos miramos la puerta, pero el acusado no lo hizo...