En el confesionario:
- Padre, ayúdeme. El domingo fui al cine con Pedro y, más tarde, fuimos a dar una vuelta por el bosque...
¿Y?
- Primero me cogió de la mano, luego me abrazó, después me besó por toda la cara... Me obligó a acostarme...
"Sólo para descansar un rato", me dijo.
Empezó a desnudarme y aunque yo luchaba...
Ya sé, no me diga más! Te introdujo el órgano, ¿verdad?
- Ay, Padre, yo de música no sé nada... pero creo que "aquello" era una flauta!