En el ascensor de un hotel entran un señor y una señora. El hombre, muy
educado, le pregunta el piso al que se dirige y pulsa el botón, pero con tan
mala fortuna que al retirar el brazo, le da un fuerte codazo a la señora en
pleno pecho derecho. El señor, todo colorado se disculpa:
- Señora, si tiene usted el corazón tan tierno como su pecho, seguro que
sabrá disculparme.
= Caballero... si la tiene usted tan dura como el codo, estoy en la 307.