El Juez :
- ¿Es cierto que el acusado en el día de autos se cagó en Dios, en los
doce apóstoles, en la madre que los parió, en el huerto de los olivos
y en todo el pueblo de Jerusalén?
El acusado :
- No, es falso, Su Señoría. Yo estaba tranquilamente trabajando en la
fundición y entonces le dije: "Jose Manuel, por Dios, ¿no te das
cuenta que me has echado todo el acero fundido por la espalda y que es
muy molesto...?"