Un hombre llega a su casa después del trabajo y ve que su mujer tiene unos aretes de oro con la forma de la letra A. Queda intrigado pero no dice nada, le da un beso y se va a ver televisión. En la noche hace el amor con ella antes de dormir.
Al día siguiente, al regresar a la casa, ve a su mujer con un collar del que cuelga una letra B. Como el día anterior, no pregunta nada, le da un beso y se va a ver televisión. En la noche hace el amor con ella antes de dormir.
Un día después descubre que su mujer se ha hecho tatuar una letra C bajo uno de los pechos. Esta vez no soporta la curiosidad y le pregunta:
-¿A qué se debe esta manía con las letras?
La esposa lo mira dulcemente y responde:
-¡Te estoy entrenando para que algún día encuentres el maldito punto G!