Un día, Napoleón recibió la visita de un soldado. Éste volvía del campo de batalla y había perdido un brazo. Quería demostrar su fidelidad al emperador y le dijo que estaba dispuesto a todo por él.
"¿Ah, sí?" respondio Napoleón. "¿Estarías dispuesto a perder el otro brazo por mí?"
"Claro que sí, majestad, siempre por vos", respondió el soldado. Empuñó su espada y se cortó el otro brazo, ante los ojos admirados del emperador.
Se dice que esta historía es verídica, pero es imposible.
¿Por qué?