Entra un tío en un restaurante y pide: - ¡Psst!
¡Camarero, quiero un pollo asado, pero que sea de Cuenca! El camarero,
mosqueado, entra en la cocina y coge un pollo asado cualquiera pensando que
vaya tío más gilipollas por pedir un pollo de Cuenca. Total qué más dará si es
o no de Cuenca el pollo... En fin, sale al comedor con el pollo asado, se lo
sirve al cliente y éste, nada más verlo, va y le mete el dedo al pollo asado
por todo el culo, después, lentamente, se arrima el dedo a la nariz, inhala
profundamente y todo cabreado le dice al camarero: - ¡OIGA, YO LE HE PEDIDO UN
POLLO DE CUENCA Y ÉSTE ES DE SORIA! ¡ASÍ QUE O ME TRAE INMEDIATAMENTE UN POLLO
ASADO DE CUENCA O ME MARCHO AHORA MISMO! El camarero, creyendo que ese tío le
estaba tomando el pelo, recoge el pollo, se marcha a la cocina y comprueba en
las cajas de los pollos de dónde eran éstos. Y, efectivamente, los pollos eran
de Soria. Sin creerse aún lo que le había pasado, sale a disculparse con el
cliente cuando ve a un borracho, que estaba en la barra y había estado
observando toda la escena anterior, que se dirige al tío del pollo de Cuenca: -
¡Oigha (hip)! No le impogtaguía (hip, hip) metegme a mí (hip) también el dedo
por el culo (hip). ¡Es que (hip) ahoga no (hip) me acuegdo (hip) de en dónde vivo
(hip)(hip)(hip)!