Doctor, doctor, me gustaría vivir mucho tiempo.
- Humm... veamos, ¿usted fuma?
- Sí.
- Bueno, pues nada de eso, se ha acabado el fumar para usted.
Este tío asiente.
- ¿Usted bebe?
- Sí.
- Nada de beber. Solo agua. Sin excepciones.
El pobre hombre lo comprende.
- ¿Usted está casado?
- Sí.
- Bueno, pues según salga usted de la consulta va a comprar dos camas pequeñas y no vuelva a tocar a su esposa.
Nada de sexo en lo sucesivo.
El tío pone cara de preocupado.
- ¿Y qué tal come?
- Pues lo normal...
- Nada, eso le sienta fatal. Le voy a recetar una dieta a base de verduras que...
- Oiga, ¿pero todo esto realmente hará que viva más?
- Pues no, la verdad, pero lo que le quede de vida le parecerá una eternidad.