Esto es un camellero que va por el desierto y esta completamente desesperado porque hace dos años que no ha tocado mujer, así que decide tirarse a su camella. Se baja, se acerca por detrás, y cuando va a empezar la camella da unos pasos para adelante. Frustrado, el hombre vuelve a intentarlo más rápido, pero la camella también se aparta mas rápidamente.
Intenta sujetarla por las bridas, pero son demasiado cortas y no llega; va probando varias ideas, pero ninguna le funciona. En esto que se le aparece su hada madrina; es una jovencita rubia, con unos ojos preciosos, esta buenísima, y le dice sugerentemente:
- Hola, soy tu hada madrina. Pídeme cualquier deseo y te lo concederé.
- ¿Cualquier deseo?
El hada le dice coquetamente:
- Si, cualquier cosa que quieras.
- ¿De verdad que me vas a conceder cualquier deseo?
El hada le guiña un ojo y le dice suavemente:
- Que si, tonto, lo que quieras.
El camellero se lo piensa un poco, se pone colorado y le dice:
- Entonces... ¿te importaría sujetarme a la camella un momentito?