lunes, 13 de abril de 2009

Un viajante de comercio catalán de paso por Guadalajara decide ir

a visitar a su amigo Pepe que tiene un hotelito en la ciudad. Des-

pues de efusivos saludos, el viajante le pregunta:

 

- Escolta, ¿y tú no tendrías alguna habitación libre?

+ Pues no, chico esta todo ocupado.

- Venga, aunque no sea nada del otro jueves...

+ Bueno, lo único que puedo ofrecerte es que compartas una habita-

cion doble con otro cliente...

- Siendo así, me harás un descuento...

+ Bueno. Ahora, te advierto que no vas a pegar ojo en toda la noche

porque este cliente que te digo ronca de una manera espeluznante.

- No te preocupes, aunque confío que la rebajita que me harás sea

mayor, ¿no?

 

Quedan de acuerdo y el viajante pasa la noche en la habitación del

que ronca. A la mañana siguiente Pepe ve entrar en la cafetería del

hotel al viajante fresco como una lechuga, alegre y silbando. A

continuación, el compañero de habitación demacrado, con los ojos

enrojecidos de no haber dormido.

 

+ Oye: ¿que ha pasado? No entiendo nada.

- Pues nada, hombre, que entro en la habitación y me encuentro al

tío ese roncando con la potencia de una moto. Dejo las maletas, me

voy hacia el, le agarro la cara y le estampo un beso en todos los

morros... y se ha pasado toda la noche despierto, de pie y con el culo

pegado a la pared.


Publicado por Josebok @ 15:41  | Cachondeo
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