Han inventado unas píldoras del conocimiento, y ávidamente los
estudiantes van corriendo a la farmacia y empiezan a atiborrarse de píldoras
de literatura, historia, religión... al cabo de un rato, uno de ellos le
pregunta al farmacéutico:
- ¿Oiga, y no tiene ninguna para aprender matemáticas?
- Si, espere un poquito...
El farmacéutico se mete en la trastienda, y al cabo de un rato
aparece con algo que parece una tapa de alcantarilla.
- ¿Tan grande?
- Bueno, ya sabes que las matemáticas siempre fueron difíciles de
tragar...