Jueves, 03 de enero de 2008

Un matrimonio viajaba por el desierto.

Al llegar a un pueblo, un hombre se les acercó y trató de venderles unos collares.

Los turistas rehusaron, pero cuando estaban a punto de seguir su camino el vendedor le preguntó al hombre:

¿Quisiera venderme su esposa? Estoy dispuesto a darle cien camellos a cambio de ella.

Después de pensarlo un momento, el marido dijo:

Claro que no, ella no está en venta.

Cuando regresaban a la posada, la mujer, indignada, le preguntó a su esposo:

¿Por qué tardaste tanto en contestar?

Bueno, es que estaba calculando cuánto me costaría llevarme cien camellos de vuelta a casa...


Publicado por Josebok @ 1:22  | Chistes
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