Jueves, 18 de marzo de 2010

Un hombre relataba a otro por qué había despedido a su secretaria. Dos semanas antes, contaba él, fue mi 37 cumpleaños y no me sentía nada bien cuando me levanté esa mañana. Fui a desayunar sabiendo que mi esposa estaría contenta y me diría: “¡Feliz Cumpleaños!”, Y quizás tuviera un regalo para mí, pero ella ni siquiera me dio los buenos días.

Yo dije para mis adentros:

“bueno, quizás mis hijos se acuerden”.

Los niños vinieron a desayunar y no dijeron una sola palabra. Cuando me fui a la oficina me sentía totalmente deprimido, y para mis adentros pensé:

“ni siquiera el perro se mostró agradecido. Valiente chiste este de celebrar un cumpleaños más. A toda mi familia le importó poco”.

Al entrar en mi despacho, mi bella secretaria Jeanette me dijo: “¡buenos días y feliz cumpleaños!!!”. Ahí me empecé a sentir un poco mejor, por lo menos ella sí se acordaba. Después de innumerables reuniones y telefonazos, ya cerca de las dos de la tarde, entró Jeanette y me dijo:

“Sabes... hace un día precioso y además es tu cumpleaños, ¿qué tal si vamos a comer los dos solos, tú y yo?” Y yo me dije: “Ésta es la mejor cosa que he ido en todo el día” Así que, tomé mi chaqueta y salimos.

En vez de ir a comer al lugar acostumbrado, fuimos a un sitio seguro, en el campo, un lugar mucho más privado. Comimos y nos tomamos varios Martinis, la comida estuvo deliciosa, nos divertimos bastante. De regreso a la oficina, ella dijo: “sabes... ¿para qué desperdiciar este ambiente?, Mejor no regresemos a la oficina. En vez de regresar, te invito a mi apartamento en donde te podré preparar unos deliciosos Martinis o lo que tú quieras”.

Una vez dentro del apartamento, puso música suave (una de mis preferidas), a luz tenue, y me dijo de manera prometedora: “si no te molesta, creo que voy a mi habitación a cambiarme de ropa y ponerme algo más cómodo, ahora vuelvo”. Yo la dejé ir... no me molestaba eso. Ella entró en su habitación, cerrando la puerta a su paso, y a los seis minutos volvió cargada con un gran pastel de cumpleaños. Seguida de mi esposa, hijos y algunos compañeros de oficina, todos ellos cantando “¡cumpleaños feliz”¡

Y allí estaba yo, desnudo en el salón, sólo con los calcetines puestos.


Publicado por Josebok @ 15:48  | Chistes
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