Viernes, 23 de abril de 2010
Un preso, condenado a cadena perpetua por asesinato en primer grado, se escapa  
después de pasar 25 años en la cárcel. 
Al huir, entra a una casa en la que duerme una joven pareja. 
El preso ata al hombre a una silla y a la mujer a la cama. 
A continuación, acerca su rostro al cuello de la mujer, luego se   
incorpora y sale de la habitación. 
Inmediatamente, arrastrando la silla, el marido se acerca a su esposa y le dice:  
- Mi amor, este hombre no ha visto a una mujer en años. 
Lo vi besando tu cuello y aprovechando que salió, quiero pedirte 
que cooperes con él y hagas todo lo que te pida. 
Si quiere tener sexo contigo, no lo rechaces y finge que te gusta.
 No lo hagas enojar. Nuestras vidas dependen de ello!. 
Sé fuerte, mi vida; yo te amo.  
La joven esposa le dice al marido:  
- Querido, estoy complacida de que pienses así. 
Efectivamente, ese hombre no ha visto a una mujer en muchos años, pero no 
estaba besando mi cuello.   
Estaba diciéndome al oído que tú le gustas y quería saber si guardábamos la   
vaselina en el baño.
¡Sé fuerte, mi vida; yo también te amo!
Un preso, condenado a cadena perpetua por asesinato en primer grado, se escapa  
después de pasar 25 años en la cárcel. 
Al huir, entra a una casa en la que duerme una joven pareja. 
El preso ata al hombre a una silla y a la mujer a la cama. 
A continuación, acerca su rostro al cuello de la mujer, luego se   
incorpora y sale de la habitación. 
Inmediatamente, arrastrando la silla, el marido se acerca a su esposa y le dice:  
- Mi amor, este hombre no ha visto a una mujer en años. 
Lo vi besando tu cuello y aprovechando que salió, quiero pedirte 
que cooperes con él y hagas todo lo que te pida. 
Si quiere tener sexo contigo, no lo rechaces y finge que te gusta.
 No lo hagas enojar. Nuestras vidas dependen de ello!. 
Sé fuerte, mi vida; yo te amo.  
La joven esposa le dice al marido:  
- Querido, estoy complacida de que pienses así. 
Efectivamente, ese hombre no ha visto a una mujer en muchos años, pero no 
estaba besando mi cuello.   
Estaba diciéndome al oído que tú le gustas y quería saber si guardábamos la   
vaselina en el baño.
¡Sé fuerte, mi vida; yo también te amo!

Publicado por Josebok @ 16:17  | Chistes
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