Jueves, 25 de agosto de 2011

Iba un viejo por el bosque cuando escuchó una débil voz.

Se agachó y descubrió que quien le hablaba era una rana:

Soy una princesa hermosa, erótica y sensual, especialista en todos los placeres de la carne y el amor.

La reina mala, envidiosa de mis encantos, me convirtió en rana, pero sí me das un beso,

volveré a ser quien era y te daré todos los goces y deleites que mi voluptuoso temperamento

y mi ardiente concupiscencia pueden producir.

El viejo levanta la rana y se la echa en el bolsillo.

Asoma la cabeza la ranita y le pregunta muy desconcertada:

¿Qué? ¿No me vas a besar?

¡No! -Respondió el viejo.

A mi edad es más divertido tener una rana que habla, que una maniática sexual.  


Publicado por Josebok @ 16:16  | Chistes
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