Viernes, 18 de noviembre de 2011
Un viejo muy sordo, pero también muy rico, compra un sonotone (aparato para oír) ultra moderno. 
Quince días después vuelve muy contento a la tienda donde efectuó su flamante adquisición 
y se deshace en elogios por el mismo:
Ahora oigo perfectamente bien, incluso lo que se habla en la habitación de al lado.
Su familia, le dice el vendedor, debe estar muy contenta.
No lo sé, responde el viejo, todavía no le he dicho nada, pero ya he cambiado cuatro veces mi testamento. 

Publicado por Josebok @ 16:00  | Chistes
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