Jueves, 02 de febrero de 2012

Un famoso abogado norteamericano suele contar esta historia para mostrar con

que facilidad incurren los abogados en el error de efectuar una pregunta de más.

Un hombre fue acusado de haber arrancado de un mordisco la oreja de otro hombre.

Su abogado preguntó al testigo:

¿Vio Vd. a mi cliente morder la oreja de la víctima?.

No, señor.

En lugar de detenerse ahí, el abogado prosiguió con tono triunfal:

¿Cómo puede, entonces, testificar que mi cliente arrancó de un mordisco la oreja de la víctima?.

¡Porque le vi escupirla!


Publicado por Josebok @ 16:05  | Chistes
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