Martes, 30 de octubre de 2012

Un moribundo llama a su mujer para confesarle sus mentiras, y así morir en paz...

María, ¿recuerdas aquella criada que tuvimos cuando vivíamos en Valencia?

¿La que siempre llevaba desabrochado algún botón de la blusa?

¡Pues ese cuerpo fue mío!

¿De verdad Pepe?

¿Y recuerdas a tu amiga Virtudes?

Aquella rubia despampanante que siempre iba con minifalda.

¡Pues ese cuerpo también fue mío!

Pepe, ¿recuerdas cuando en Barcelona vivíamos enfrente del cuartel de Bomberos?

Si, claro.

Pues ese cuerpo fue mío...


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