Martes, 29 de noviembre de 2016

Un hombre mayor que vivía en las afueras de Nápoles, fue a la iglesia local a confesarse.

Cuando el sacerdote abrió el tablero del confesionario, el hombre dijo:

Padre… Durante la Segunda Guerra Mundial, una mujer bonita golpeó a mi puerta 

y me pidió que la escondiera del enemigo. Así que yo la escondí en mi ático.

Eso fue una cosa maravillosa que has hecho, hijo -contestó el sacerdote-

no tienes la necesidad de confesarlo…

No Padre, es que ella empezó a agradecerme con ‘favores sexuales’

Estando en gran peligro y bajo esas circunstancias,

dos personas pueden ser muy tentadas a actuar así.

Pero si lo sientes verdaderamente, estás perdonado de hecho.

Gracias, Padre. Ésa es una gran carga que le quita a mi alma.

Pero tengo una duda más.

¿Y cuál es, hijo?

¿Cree Ud. que debería decirle que la guerra ha terminado?


Publicado por Josebok @ 19:26  | Chistes
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